Notas de viaje de dos malungos, note di viaggio di due malunghi: Colombia, Italia, India, Nepal, Thailandia, Burma/Myanmar.

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108 Budas con sus velas.

He querido escribir en este andar, entre los colores de este lugar, entre su olor a incienso, las calles de piedra y ladrillo de Bouhda. También entre las calles de polvo y gente con máscaras buscando protegerse de la tierra que sube caliente por entre los carros, ahí, en el otro mundo, ese que existe afuera de Boudha con sus historias y mercados.

Me gusta la manera simple que tengo de escribir en esta espacio, en la que aprendí a hacerlo y de la que ya no puedo desprenderme cuando quiero hablar de los ojos de Amala, la señora tibetana que atiende en el Double Dorjee, un restaurante típico tibetano metido en un cuartico que se atiene a su oscuridad y usa un par de velas como arma cuando no hay luz. 5 mesas, sillas amplias de sala antigua cubiertas con trapos blancos, un collage del Dalai Lama, banderas tibetanas y una foto de John Travolta debajo de la Rueda de la Vida hacen parte de su decoración, sin olvidar lo que hace maravilloso ese lugar: ¡la torta de manzanas y la sonrisa de Amala que es Mamá en Tibetano!

.Los días pasan al lado de la Stupa, una construcción cuadrada y redonda que tiene en su punta los ojos grandes del Buda llamando a la consciencia… color, color, color. La simbología de cada una de sus partes recuerda que todos los seres humanos somos luz y es una realidad cuando los pies se animan y caminan alrededor de ella, una, dos, tres veces… sólo el estar ahí al lado prende una llamita adentro y por un segundo todo es transparente, aún entre la lluvia, en la noche, en los días con su sol. 108 Budas con sus velas.

Quiero contar del dolor que nos da tomar las maletas y salir -que es un seguir finalmente- de este lugar que nos ha

enseñado a estar más cerca de nosotros mismos a explorar lo que queremos, que nos ha llevado al lado de personas como Suamana, una mujer impresionante que, más allá de ser mi maestra de Ayurveda, es una maestra en si misma, por la forma tranquila y amorosa que tiene de estar en el mundo, por dar a los demás sin tregua, por darse a si misma sin tregua. A su lado he explorado la comunicación a través del tacto, de los puntos -silenciosos conectores de órganos- en los cuerpos de todos los pacientes que llegan: mujeres, hombres, cuerpos gordos, delgados, inmaculados de limpieza y con capas de un mugre que se escapa con el aceite entre los dedos. Todo, todos universos maravillosos e insondables.

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En este relato pasaría a los niños con los que he trabajado, su inocencia y humildad, sus miradas penetrantes y la magia que los envuelve alrededor de los juegos, de los cuentos, de la infancia que me invita siempre a volver a la mía misma. Sus historias de ensueño pero también de calle enfrentándose a un mundo que yo ni siquiera puedo imaginar. Su valentía persiste y me llena cada día. Me llena para tener la fuerza de entrenar a los profes en Educación para la Paz, para llevar a Maya, Rosina, Ruby y Taluk en el centro de mi inspiración al ser profes hoy, después de vivir en condiciones muy difíciles. La manera en la que se acercan a los demás, como se apropian del mundo, la forma rica en la que comen me hace dar más de mi misma. La fortuna de los pasos simples, la alegría por el hecho de existir.

Dejo por fuera la meditación, el aire, las plantas, la comunidad tibetana con la que trabajo y su lucha por la libertad en medio de la opresión que es silencio. Dejamos por fuera esta voz conjunta, que es nuestra: ¡Malunga!

Todo lo demás que no se cuenta, que no tiene palabras y que está acá con nosotros, en Nepalí, en Tibetano.

Así anda narrando mi corazón que está a punto de dejarse ir, de desprenderse de éste, tan sólo un lugar.

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P.

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Unlearn and learn again.

This morning woke me up with a kind of oddity. Those days in which any act or word pronounced seems out of place. I reviewed once more what I´ve done with the kids until now: each step, each movement, each teaching and of course each mistake. Meditating I stared at them. Frustrated -just the opposite result one should have after meditating-, I stood up from the black cushion and left aside the read blanket. My feet felt once more the ground, this green carpet in our room… the sense of nudity and the frustration, again.

I took my bag with the computer, my Nepali notebook for studying during the way up to the school, and two oranges. The same path of each day, took me in the same 20 minutes to the school. This same path at this same time and which I, nevertheless, happen to occupy as a different human being each day, each second, revealed me a secret: “Listen!”

Without thinking twice I got to the room and asked Rosina to help me translate in Nepali and decided to guide a meditation with the kids. I took them to their favorite place, favorite food, to the sounds outside the window. I conducted the breath and the welcoming of an internal silence. I can´t explain what happened, what we felt inside that room, what a powerful calm was within it. All I know is that ten minutes after, Pandey was sleeping, others where sleepy -but not yet as Pandey- and others kept their practice. It was so moving to see each one of them immerse into the state of their soul and mind that I could only say: “Thank you”.

The secret is inside them, I just need to learn how to listen and listen to myself. Everything fits inside the pockets!

Meditate.

Peace Educate.

P.


Peace Educating.

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They say that is in the world, that is inside each thing, act, silence.

They say it has a color, that fly and that only can be understood with the heart.

DSC00367pIn India, Assam, Nagaland or in Nepal, as in Bogotá, Italy, Budapest or Cartagena, we try…

We are truly convinced that education with consciousness is a way to change, to transform not only communities or schools but the inside of each individual.

Peace must be built from the inside, must be felt from the inside… that´s why we try.

Inside.

We try.

We try to move that thing that is inside, that is deep inside and that is a core, a natural, deep core that we all, all, share.

IMGP5163pWe try to make it move, we try to make ourselves and the others to be conscious of this core.

We try to move, and to make it move, by moving, by dancing, by using Theatre, music, games.

Running, pausing, mirroring, showing outside what we feel inside, taking it out, sculpturing, carving.

Feeling it.

IMGP5157pBecause we have got it.

We all have got it.

We all have got it, inside.

It is our core.

It is peace.

PL.


Movement.

There is music…

I am aware when I dance.

I am aware of movement, of my body moving, my existence breathing in and breathing out. As part of everything: being inside and yet outside. I’m aware when I dance, the movement I just made doesn’t exist but the next one depends on that one that is gone, and the movement that is coming will fade in seconds. Existence like dancing.

There is music everywhere, just listen at it in silence, in every person, in every step, in every mountain. In each movement, like in a flower, lies the magic and truth of impermanence.

P.


Miradas.

Para poder contar quisiera tener, además de la cámara de fotos, una grabadora para compartir sonidos y música, los pasos vacilantes y determinados de nuestros pies en este conocer y conocernos. Quisiera también, un recolector de olores para que al lado nuestro pudieran recorrer esta India llena de especies y plantas, desiertos de arena y tierra verde. Quisiera un almacenador de sabores para decir más sobre esta comida que no para de sorprendernos y de jugar con nuestro gusto, quisiera incluso poder registrar este clima caluroso y melcochudo que nos acompaña en la piel.

Todo esto quisiera y sin embargo soy afortunada… confieso que tengo fascinación por las miradas, por la forma penetrante que tienen de mirar las mujeres, los hombres, los niños y las niñas. Sus miradas son profundas como escrutando el alma, llegando al fondo y al final mientras mueven de lado a lado la cabeza. Me dejo mirar así profundo, y entonces de a poco voy abriendo yo misma la mirada, voy entendiendo lo que significa y entonces ya no lo nombro… ¡Es simplemente una suerte de complicidad!

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Tengo la cámara de fotos y esto es lo que hoy cuento. Tengo la cámara de fotos y esto comparto: Miradas que se cuentan por sí mismas.

P.


En el Etna, un perro blanco.

No sabíamos que llovería de esa manera, que nuestras narices iban a estar congeladas y las puntas de los deditos también, que los precarios sacos que llevamos no serían suficientes, que, además de los zapatos guerreros que alquilamos tendríamos que haber alquilado chaquetas. -Perdón queridos lectores pero no somos “vulcanólogos”, y no, tampoco tenemos el bien conocido “sentido común”-.
No sabíamos, e igual de haber sabido nos habríamos montado en ese jeep con la ilusión de ver el fuego en la montaña, así sin nada, justo como subimos soñando estar parados en el borde de su cráter como Plinio el joven sobrino de Plinio el Viejo.
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Como a veces pasa -y no que por estas particularidades de la vida haya que lamentarse-, no sólo no vimos el fuego volcánico, no sólo llovió, sino que el paisaje al horizonte era una pared blanca. Niebla espesa y húmeda. “¡Pero atención!” decían los pies, mientras por el cansancio y el frío nos hacíamos conscientes de los pasos, “atención que esta tierra que pisan es ceniza, es resultado de fuegos de otro tiempo, de un corazón latente, de una montaña que vive y que en su paisaje deja la huella de su cambio, de su movimiento”.
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Atención, atención al movimiento, atención a la vida latente: ¡Todo el tiempo y en cada paso, atención porque que el sol sale y las plantas crecen!.
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Tus manos en las mías batallando con el hielo en la punta de los dedos.
¡En el camino un perro blanco!

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P.


Sicilia, sólo una parte.

Después de tanto tiempo de dejar a un lado el blog, después de varios intentos vanos por falta de tiempo, de conexión o simplemente de palabras que no se animan  a describir todo esto que se mueve adentro, hoy es justo regresar. Por ahora dejo por fuera a Urbino, Assisi, Gubbio, La Isola Polvese, Pompeya, Caserta y Nápoles, lugares increíbles en los que he visto y sentido remociones de alma y de cuerpo, ¿pero qué hacer? Quiero hablar de Sicilia, seguramente porque estamos acá ahora y hay un sabor en la boca, en el piel que no quiero perder… Nos recibe Sicilia generosa como sus colores de fiesta, como su música y construcciones un poco decadentes y por eso mismo fascinantes, como su gente que es mezcla, mezcla de tierra árida, volcán y ríos, hoy dijimos “verde eléctrico” -mientras subíamos al Etna-, mezcla de culturas y de cantos, de religiones y de idiomas. Sicilia Mediterránea, fascinante e imponente nos quitó el aliento, la cabeza y el corazón para entregarnos miradas, mercados repletos de frutas, olivas, quesos y especias, el dormir en la tarde después de un buen almuerzo siciliano.  Es que a veces quisiera poder regalar solamente la forma en la que veo a través de la cámara, sin decir mucho más, sólo un par de fotos que enmarcan este recibir y este entregar, todo lo que se encuentra, todo lo que se desencuentra y semalogra y por eso es profunda felicidad, siempre con un poco de melancolía. Justo así, como siento a la Sicilia.

P.